Hoy me apetece regalaros una sonrisa, asi que, desde lo alto de las almenas de la muralla de Ávila, ahí va,
para tod@s vosotr@s.

Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho,
enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante pero su recuerdo es eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella y nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar, apoyo en el trabajo y es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado, renueva las fuerzas y anima a los más deprimidos.
No puede ni comprarse, ni prestarse, ni robarse, pues es una cosa que no tiene valor hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez te tropiezas con alguien que no sabe dar una sonrisa, sé generoso y dale la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no se la puede dar a los demás.
© 2009 MayteVidal